jueves, 19 de febrero de 2015

ENSAYOS INTERMITENTES A UNA EXTRAÑA JAPONESA

   "No hay nada que canse más a una persona, que tener que luchar, no contra su propio espíritu sino contra una abstracción".

   Así, aludiendo al buen José Saramago, considero no haber mejor forma que esa, de comenzar un escrito destinado a nadie, a todos, y al mismo tiempo a alguien en particular, y que de alguna u otra forma será leído eventualmente por algunos, por alguien, o simplemente por el tiempo. A esos algunos que invariablemente pasen su momento y su mente por éstas letras, les dedico el adendum y les envío el mensaje de que ya sea por casualidad, causalidad, profundidad u ocio, puedan sernos útiles éstos intercambios de palabras, ideas, sentires y demás lindezas de nuestra humanidad. A ése alguien en particular, no tengo palabras ni ideas atinadamente concretas o elocuentes, para decirle lo mucho que debo decir, y que al final del día, es para ésta persona, o por ésta persona, no sabría definirlo, por quien escribiré toda la siguiente emancipación mental.

   La idea no es propiamente mía, aunque no es una locura del todo explayar dentro de un espacio textual, libre y abiertamente público, lo que no puedo hacer público, ¿porqué no puedo? precisamente ésa pregunta es la que desata mi enfática hambre de saciar lo que no puede ser satisfecho abiertamente, y lo que no podré ni en éstos escritos, salvo destellos de exclusión imperativa de los que tal vez no me podré escapar tan fácilmente, mencionar el origen y destino de evidentes tropelías muy hondamente sentidas en el resquicio más profundo de mi mano que hoy escribe.

   Por otra parte puedo aprovechar sacar el mejor partido para ejercitar el recurso de la palabra, la palabra viva, hoy más que vívida en la introspección del harén de letras que quieren escapar de mí control y conjuntar el hilo de emociones que avasallan la difícil relación de mi mente y sentir. Tal vez, si en algún momento propicio el lenguaje lo permite, podría comulgar con la situación emocional de algún lector que en éstos momentos, al leer haga suya la ocasión al sentirse identificado, reconocido, exaltado, o simplemente entretenido por la sucesión de ideas o vivencias que podríamos compartir en mutualidad. Sea como sea hoy simplemente deseo comenzar lo que bien podría ser una expiación emocional a aquello que hoy por hoy tanto, pero en realidad tanto, quiero yo decir.

   La idea es simple; siendo ahora la madrugada de un 19 de febrero del año 2015, pienso que indudablemente hoy es un un buen día para comenzar, más concretamente, hoy es una buena noche para que la difícil relación del corazón y mente digan lo que tengan qué decir. Y así propongo, en el lapso de 365 días mínimos, no necesariamente continuos, aunque pienso que sería lo mejor, desarrollar juntos la habilidad del intercambio de ideas en su relación codependiente con el sentir, yo escribiente desde mis letras, y aquél lector desde su pensamiento, mente u opinión si se cree necesario. Creo muy probable, que más de una persona, en algún momento sentirán empatadas conmigo y con mi sentir.

   Y al final del día la conclusión es; ¡Sí! ésto es por ti, lo pienso por ti, lo escribo por ti, lo proyecto por ti, lo vivo por ti, y el resultado de mis escritos siempre es por ti. Y estoy seguro de que sabes que me refiero a ti, mi mundo, mi más grande y amada persona.